Noche cerrada
Me dejo caer una, dos, cincuenta, quinientas, mil veces en vos. Me voy derramando lentamente, sin pausa, en tus brazos que me esperan, como siempre, como antes, como mañana.
En este momento, este exacto que tengo ahora, que tenemos los dos, estos segundos robados de la realidad aplastante, son lo único que me dice que todavía sos vos, todavía soy yo, los que se buscan, los que se abrazan, los que se unen en la penumbra.
Como un recuerdo, pienso.
Como una profecía, espero.



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